Un blog de Malena Millares

domingo, 25 de septiembre de 2016

REFLEXIONES

Sobre todo en fútbol, cuando algo sale mal, lo fácil es manifestarse con el corazón sin dejarle a la razón un resquicio para el análisis posterior.

Después de la mala imagen de la UD Las Palmas en Anoeta (4-1), muchos pusimos en tela de juicio las rotaciones de varios jugadores que Setíen hizo ante la Real Sociedad; algunos, incluso, le criticaron con cierta ferocidad. Pronto olvidamos que de un partido a otro el estado de ánimo de los aficionados puede ir de cero a diez o viceversa.

El empate de ayer (2-2), conseguido a cinco minutos de concluir el encuentro, eclipsó la actuación de los amarillos durante la noche del pasado miércoles. La alegría se desató en el Gran Canaria unos instantes después de que Araujo marcara el segundo gol, en la misma línea y con mucha hambre. Este delantero aparece siempre cuando menos se le espera y no duda en romper el balón, aunque no siempre se cuele entre los tres palos. Entre otras cosas nos ha dado el ascenso a Primera División y el empate de anoche ante el Real Madrid.

Está claro que cada jugador desempeña su rol en el campo, y si a esto se le suma el acierto del entrenador en espolearlos durante la semana previa, sacando lo mejor de cada uno, el resultado es esta Unión Deportiva Las Palmas de los últimos meses. A los que tenemos cierta edad nos recuerda los bonitos tiempos vividos en el Insular, con el “juego brioso y brillante”, resaltado en el himno, para asombro de propios y extraños.

Cuando el equipo pierde jugando sin sentido, los aficionados nos enojamos, entristecemos y podemos llegar a avergonzarnos. Queremos, casi de manera irracional, que gane siempre, que nos conceda alegrías consecutivas, olvidándonos de que se trata de un deporte, aunque en nuestro caso es algo más. Así pasamos de la alegría al enojo con palmaria facilidad.

La UD tiene un entrenador de lujo, y lo digo abiertamente. Se equivocará a juicio nuestro y desde la distancia cuantas veces tenga que hacerlo, porque, quizás, ni siquiera se esté equivocando, sino reflexionando sobre lo que es mejor en cada momento para el rendimiento de los jugadores. Cruzar la línea de la mesura, justo cuando nos domina la pasión, lo hacemos con relativa frecuencia. La crítica, incluso el insulto por parte de algunos, se hacen presentes, para volver de nuevo a la senda de la euforia en apenas unos días. Así es el fútbol y así se maneja.

Quique Setién declaró desde el primer momento que tal y como él entiende el fútbol se perderían partidos, y también que se ganarían muchos. Esta temporada acaba de comenzar y yo me he propuesto disfrutarla, sean cuales sean los resultados, porque confío en la entrega de los muchachos y en la magia que el míster les contagia.

¡Arriba d'ellos!


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