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Orgulloso de su paisano. |
Por
puro arraigo lo normal es hacerse seguidor del equipo de la tierra
que nos ha visto nacer, y en nuestro caso es la Unión Deportiva
Las Palmas; pero también es usual ser simpatizante de algún otro
equipo, uno que tenga mayor presupuesto, uno en el que sus figuras
puedan ofrecernos siempre un mejor espectáculo. Los distintos medios de comunicación nos
dan información actualizada sobre la historia, jugadores y el
tejemaneje de todos los clubes de fútbol, y así es fácil
distraerse y no centrarnos en lo nuestro, en lo más cercano. Quizá
sea mi generación y las precedentes las que vibremos con un solo
equipo y ningún otro más, sin menoscabar el disfrute del fútbol en
general. Pero en la corriente actual hay excepciones que se deben
hacer notar. Una de ellas es mi sobrino, Óscar Millares Mateo, que
en mayo cumplió nueve años. Aunque nació en Las Palmas de Gran
Canaria, reside en Rivas (Madrid) desde sus primeros días.
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Con J.C. Valerón y Aythami. |
No
tiene nuestro acento. Imposible que fuera así estudiando en un
colegio madrileño y rodeado de amigos peninsulares; pero aseguro que
su sangre no puede ser más canariona, ni su amor más incondicional
por el escudo de la UD. La 'culpa' es de sus padres, que han
sabido inculcar al niño sentimientos y respeto por lo suyo. Sabiendo
yo lo que para él significa la historia del club, y de su admiración
por los jugadores veteranos, le invité junto a sus padres, su
hermana Violeta y su cuñado Gabri, a venir a casa una tarde/noche de
agosto, para que conociera a José Manuel León (Mamé LEÓN). Aún
me sorprende y me emociona recordar lo atento que estuvo escuchando
hasta las tantas las anécdotas y consejos de Mamé. No tuvo reparo
en preguntarle cosas y disfrutó como un adulto de la conversación.
Quise saber si, además de la Unión Deportiva, era de otro equipo.
Su respuesta fue inmediata, –no, sólo de la Las Palmas –, algo
que resulta extraño para esa edad. No en vano resiste muchas horas
en coche con relativa frecuencia para llegar a esos campos de la
segunda división y ver jugar a su equipo. Oscar juega al fútbol y
lo hace bien. A juicio de quienes lo ven es delantero centro nato, y
marca en cada partido. No concibe entrenar sin el equipaje amarillo y
azul, a pesar de que juega en otro sitio. ¿Compensará así su
lejanía de la isla?
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Con sus padres y los gemelos Castellano, en Córdoba. |
Estuvo
en el Covibar (Rivas) y mañana empezará con ilusión a entrenar en
su nuevo equipo, el Simancas. Es disciplinado y muy tenaz en el
deporte, y a la vez un buen estudiante. Debido a la profesión de sus
padres, Óscar y Nieves, está directamente relacionado con el mundo
del arte, lo que ha despertado en él una enorme sensibilidad.
Practica también atletismo y ha sido merecedor de algunas medallas. Tiene muy claro que quiere ser futbolista profesional,
aunque la vida luego le lleve por otro camino; y no quiere ser Leo
Messi ni Cristiano Ronaldo. No, el sueña con jugar algún día en el
equipo de su tierra y poder emular a sus ídolos. Por fortuna, conozco a niños
que sienten como él, pero este me toca de cerca. Son
nueve años muy bien definidos. Voluntad y decisión en un cuerpo de
niño. Educación y disciplina que le inculcan sus padres.
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En Vallecas, año 2012. |
Querido
sobrino, me gustó mucho estar contigo. ¿Nos vemos en tus próximas
vacaciones?
Fotos de su álbum
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Con Candela, su compañera de colegio. |
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En la tienda de Píomanía |
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Con Nauzet Alemán. |
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El Roque Nublo y Óscar.
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Su habitación. El azul y amarillo presentes. |
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