Un blog de Malena Millares

jueves, 27 de octubre de 2011

NOCTURNO DE LA UD

La apuesta atacante de nuestro entrenador para la pasada noche ante la AD Alcorcón, sorprendió a casi toda la afición, ya que después del partido del pasado domingo ante la UD Almería (1-1) la mayoría dábamos por hecho la salida de Randy o del recién recuperado Javi Guerrero de inicio, pero nunca la que fue. De nuevo, Juan Manuel Rodríguez, se alejó de cualquier cábala hecha por los seguidores durante el día de ayer, cuando sacó a Mauro Quiroga y a Portillo para hacer diana en la portería contraria, acertando de pleno, ya que el resultado final de 2-0 se obtuvo con goles de ambos delanteros.
La UD Las Palmas tuvo que lidiar en la primera media hora con un equipo muy incómodo, que no dejaba elaborar su juego a los amarillos, y aunque el conjunto madrileño mantuvo durante ese tiempo la posesión de la pelota, apenas inquietó a Barbosa, pues salvo alguna ocasión, las jugadas de ataque se diluían antes de llegar a nuestro portero. El primer gol, marcado por Quiroga en el minuto veintinueve , puso un ritmo muy diferente al partido, y creo que hasta el cuarenta y cinco vimos los mejores momentos del encuentro. La Unión Deportiva, con la confianza del marcador a su favor, demostró una vez más lo que desde hace tiempo muchos aficionados venimos reclamando, jugar a un fútbol que por genética la cantera nuestra sabe elaborar; así, tocando mejor el balón, en el minuto cuarenta y dos llegó el segundo gol del partido por obra de un delantero nato como Portillo, que ya suma dos tantos desde que llegó a nuestra tierra. En la segunda parte, y a pesar de que el Alcorcón intentó de todas las maneras posibles conseguir el gol del nerviosismo, Las Palmas manejó con mucho oficio los minutos restantes, sin renunciar al ataque, y todos, sin excepción, se entregaron hasta la extenuación, actuando como un equipo en el que todos atacan y todos defienden; para mí son todos dignos de mención no sólo por su trabajo sino también por el detalle que tuvieron con su compañero Aythami, al que le deseo una pronta recuperación.

Nuestro entrenador Juan Manuel sigue sorprendiendo con sus alineaciones novedosas, investigando siempre y estudiando bien al contrario de turno, ofreciendo combinaciones de jugadores que están empezando a dar muy buenos resultados; estoy segura de que esta manera tan personal y trabajada de conducir al equipo va a desembocar en lo que ya se atisba, un conjunto más equilibrado que la temporada anterior, sin los consiguientes sobresaltos para los aficionados. Escollos mayores están por llegar, eso es indudable, pero la actitud ofrecida ayer por parte de los jugadores y el empeño del entrenador en corregir cualquier fallo de forma inmediata, harán mermar las dificultades venideras. Lo más cercano ahora es el Real Valladolid, un equipo con el que sin duda veremos buen fútbol.


domingo, 16 de octubre de 2011

TENGAMOS LA FIESTA EN PAZ...

... decía ayer un aficionado de la UD Las Palmas a otro que estaba sentado muy cerca de él, en el transcurso del partido con el Elche CF, después de haber mantenido un “amable” cambio de impresiones. Uno de ellos, al que voy a llamar Pepe, no hacía más que meterse con el defensa Diego Armando Herner, insistiendo todo el tiempo sobre lo pésimo y lo espantoso que era con los pies y lo fácil que se quitaba los balones de encima, cuestionando continuamente el fichaje del argentino, asegurando que para ese puesto teníamos en la tierra a jugadores con mejores cualidades. Su alegato se basaba en como caminaba por el campo, que parecía que todo le pesaba y que estaba lleno de miedo; decía que cada vez que tocaba un balón era un auténtico flan, y que por eso Barbosa no confiaba en él sacando siempre los balones en largo, balones que la mayoría iban a parar a las botas del Elche, con la consecuente elaboración de jugadas en nuestra contra. A toda estas el público estaba abucheando al zaguero, y Pepe continuaba en la línea de sus comentarios pero cada vez más envalentonado, gritando a los cuatro vientos todo lo que pensaba. Estaba en su derecho.

El otro aficionado, al que he bautizado como Antonio, aguantaba estoico el chaparrón de Pepe, su “compañero” de fila, que por fortuna no estaban sentados correlativamente, pues de estar cerca no sé si se hubiesen soportado. Instantes antes de terminar el partido, Antonio, que hasta el momento no se había pronunciado, decidió dar su opinión sobre el tema, intentando ser lo más objetivo posible. Le rebatió a Pepe, que Herner, al igual que otros centrales, incluso de equipos galácticos, aunque no fuese una lumbrera con los pies, tenía mucho que decir por alto, y que siempre estuvo ahí para defender cualquier balón peligroso, para despejar  todo como fuese, sin importar la manera, y que él había evitado lo que pudo ser el segundo gol del Elche; también se desahogó diciendo que no entendía el por qué de los pitos de la afición cuando el defensa estaba haciendo un gran esfuerzo por sacar el peligro de nuestra área ante el asedio final del contrario. Antonio le recordó que Herner había jugado con una máscara de protección después de que sufriera una operación de nariz, demostrando ser un hombre valiente, que había sido expulsado injustamente nada más empezar la liga y posteriormente otra vez, que el muchacho aún estaba adaptándose a un sinfín de cosas y que no le parecía justo que cada vez que despejaba una pelota, la afición le cayese encima. La cosa se quedó ahí y cada uno ejerció su derecho, opinando libremente.

Mientras escuchaba al primero durante todo el partido, y al otro, casi al final del mismo, yo seguía con la mirada puesta en el terreno de juego e iba sacando mis propias conclusiones: ni Herner era tan malo, ni tampoco para tirar cohetes; pero vi a un hombre, como al resto del equipo, luchando por sacar adelante ese 1-0 conseguido con un precioso gol de Vitolo; y aunque la primera parte fue tediosa por parte de ambos equipos, la segunda tuvo otras pinceladas, en las que se marcaron los goles del resultado definitivo 1-1. Lo que mi modesto análisis sigue sin comprender (doctores tiene la iglesia), es el sistemático patadón, cuando de sobra hemos visto que todos nuestros jugadores tienen calidad suficiente para jugar de otra manera, conduciendo el balón con más criterio por lo bajo, y no rifándolo el noventa por ciento de las veces como lo estamos haciendo. Tenemos mucho tiempo por delante para enmendar actuaciones, y como decía Antonio... tengamos la fiesta en paz.
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martes, 4 de octubre de 2011

JOSE ARTILES, EN NUESTRA MEMORIA

SU CICATRIZ Y SU GRAN TESÓN
 Siendo una adolescente tuve el honor de conocer al hermano de una buena amiga, un joven como yo que cuando nos encontrábamos por la calle me obsequiaba con su espléndida sonrisa, poniendo una nota alegre a la conversación que recién iniciábamos, casi siempre en alguna de las aceras que rodean el Estadio Insular.
Me refiero al jugador de la Unión Deportiva Las Palmas Jose Artiles Mendoza, Jose ARTILES, cuyo fallecimiento tuvo lugar el cinco de Octubre de 1994 tras sufrir un accidente de coche viniendo desde el sur de Gran Canaria, a la altura de la potabilizadora. Esa  madrugada  regresaba de su trabajo con el deseo de llegar pronto a su casa para estar junto a su mujer y sus dos hijos, Benji y Rubén, a los que amaba con locura,  haciéndoles sentir que eran lo más importante de su vida. La luctuosa noticia me impactó profundamente, al igual que a todos sus compañeros y en general al mundo del deporte; de nuevo la carretera se cobraba otra vida, esta vez de treinta y nueve años.

Desde niño supo qué cosa estaría siempre presente en su vida,  pues su padre le llevaba al Insular a ver los partidos acompañado de sus hermanos. Era el segundo de nueve. Desde que entró en el Colegio Claret empezó a despuntar en casi todas las disciplinas deportivas. A pesar de su corta edad continuamente era elegido para participar en diversas competiciones, pero destacó sobremanera en la del fútbol. Entró en la UD Las Palmas para formarse dentro de la cantera amarilla. La ilusión de Jose por entrenar era tan grande que estando en Infantiles y Juveniles, mientras toda la familia estaba de vacaciones en la Playa de San Agustín,  se levantaba a las seis y media de la mañana, cogía la guagua desde el sur y se presentaba con puntualidad en los entrenamientos.
Adoraba el fútbol, era su vida, y también compartir todos aquellos momentos con sus amigos del equipo.

Al recordar su trayectoria deportiva me llamó la atención el hecho siguiente: los Juveniles A de la Unión Deportiva Las Palmas lograron el campeonato de España en 1972 ante el Real Madrid, época en la que jugaban en el equipo blanco, entre otros, Camacho y Del Bosque; hasta hoy esta ha sido la única Copa de Campeones que ha conseguido el club grancanario, y no se le ha dado en el tiempo el realce que merece. La alineación fue de auténtico lujo, pero muchos de ellos no pudieron dar el salto a la Primera División, ya que la plantilla “grande” estaba ocupada por nuestros geniales y míticos futbolistas. Pero Artiles, cuando finalizó su periodo en juveniles, sí fue uno de los jugadores llamados al primer equipo, entrenado entonces por Miguel Muñoz. Fue convocado además por la Selección Juvenil Española. Posteriormente una grave lesión de rodilla, sufrida mientras disputaba el Torneo del Atlántico, impidió que continuase jugando. Dicha lesión la arrastró hasta que los médicos decidieron operarle.

Dos largos años necesitó para recuperarse, pasando por otra intervención muy complicada, ya que se contagió con un virus de quirófano. Su empeño por curarse, por volver a correr, y la ilusión por seguir en el fútbol fueron tales, que él solo en su casa, auspiciado por el médico, realizaba los ejercicios de rehabilitación. Para eso cogía arena de Las Canteras y la ponía en un saquito que le servía de pesa; de esta forma ejercitaba la pierna lesionada. Nunca se recuperó del todo y esto frenó la proyección de su carrera. Superada en apariencia la lesión, se reincorporó al primer equipo, pero pasado cierto tiempo las secuelas de aquello le impidieron continuar, pasando entonces a Las Palmas Atlético. Finalizó su etapa deportiva profesional en los equipos: Orotava, Tortosa, San José y Telde. Jamás abandonó lo que tanto quería y siguió jugando con los veteranos.

Alejado del fútbol, y concluidos sus estudios de Turismo, trabajó como guía turístico para ingleses y alemanes. Le recuerdo hoy como una persona alegre, siempre sonriendo; su gente cercana me cuenta que era un gran lector, un defensor de los Derechos Humanos y un conversador nato, un amante de su familia y un gran amigo, especialmente del jugador Rivero, que tristemente siguió sus pasos, falleciendo posteriormente; pero como dice Angeles, hermana de Jose, por encima de todo era un excepcional ser humano.
Han pasado ya diecisiete años, y a pesar del tiempo transcurrido, su familia se siente muy orgullosa cuando se pronuncia su nombre, también de saberse querida por él y de haber compartido momentos maravillosos con un ser especial, lleno de luz.


Siempre se van los mejores”, es un tópico socorrido cuando alguien bueno se va, pero en el caso de JOSE ARTILES, no es una trivialidad. Él dio todo lo que tenía, alegría y generosidad, fue un gran futbolista, alguien difícil de olvidar.

sábado, 1 de octubre de 2011

FOTOGRAMAS DE UNA TARDE

En el transcurso de un partido, o cuando éste finaliza, recurrimos frecuentemente a expresiones como “qué mala suerte tuvimos, merecimos ganar o el árbitro nos robó el partido”;  todas ellas, y algunas más, se oyen, y casi siempre se ajustan a la realidad de una jornada de fútbol, pero pocas veces analizamos fríamente que ocurrió en noventa minutos de juego. Este sábado, primero de octubre, la UD Las Palmas empató ante el Real Murcia (1-1) y, al contrario que en otras ocasiones, no debemos olvidar este partido, y no por su juego brioso sino porque tiene mucha historia que enmendar. Si los amarillos jugaron una primera parte que tímidamente hacía presagiar la victoria, la segunda fue el reverso de la moneda, ante un equipo que, a mi juicio, no puso argumentos sobre el campo ni siquiera para empatar.

Refiriéndome a los cuarenta y cinco minutos primeros, porque del resto poco se puede opinar, tengo retenidos fotogramas de jugadas muy claras de gol, que los jugadores implicados no se atrevieron a concluir. Vitolo y Viera, de nuevo mostraron sus habilidades y la compenetración que existe entre ambos, pero tuve la sensación de que el primero, en la última media hora, ya no podía con sus piernas, y el equipo acusó, en gran parte, esa falta de frescura; la Unión Deportiva buscó con inquietud la portería contraria, sin apostar por lo que sabe hacer muy bien, jugar más en corto, que calidad atesora para ello. A la defensa la vi renqueante, despejando muchos balones sin criterio, incluso cuando el contrario no ejercía presión sobre nuestros zagueros. Eché de menos el coraje de unos jugadores que con estos rivales, sin menosprecio alguno, tienen que saltar al campo con el cuchillo en la boca y si fuera preciso con las pinturas de guerra; pero no, la segunda parte fue de pena, lejana a la primera, aunque ésta tampoco fue para tirar voladores. Estoy segura de que será muy analizado este partido por el entrenador, pues no se digieren los cuarenta y cinco minutos finales sin ocasiones de gol, así como el por qué de las muchas y consecutivas expulsiones.

Juan Manuel Rodríguez, en la rueda de prensa pasó por alto la actuación arbitral y se centró en lo que, bajo su prisma, fue el partido; pero yo sí digo que si las cámaras de televisión no nos cuentan mentiras, hubo al menos un penalti claro a Quiroga. Al final de las temporadas, de ésta o cualquier otra, rara vez nos acordaremos de los tiros a los palos, de las penas máximas no señaladas o del merecimiento de ganar o no, sólo hablaremos de los puntos que acumulamos, y de la posición en la tabla clasificatoria. No queda más remedio que seguir alentando al equipo, es la misma UD Las Palmas de antaño, la de nuestros padres y nuestros abuelos, con sus altibajos reconocidos, pero será siempre la misma que nos cautivó para los restos.